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s e a b o l l a r í a .



lunes, 16 de mayo de 2011

Patrick Park - Sons of Guns
That angry fool wind
Is going to blow again,
So hang on with all your might.


Cuando Eureka dejó caer las llaves sobre el cenicero y avanzó por el pasillo oscuro, no se le ocurrió encender la luz. Notó que hacía frío cuando se quitó la cazadora y la colgó en el perchero. Perchero estúpido, no sirves para nada, pensó, anticipándose. Porque la percha en cuestión cedía si se colgaba algo en ella, la cazadora cayó al suelo en tres segundos.  Los que tardó Eureka en llegar al salón y encender la luz.

Unos ojos oscuros la observaron desde el sofá. 

Ni siquiera tuvo la decencia de asustarse. Suspiró, sentándose en el sillón rojo (que no pegaba ni con cola con el sofá verde, como había señalado Pólvora en unas, más o menos, nueve ocasiones). El intruso la observó, con esos ojos atentos suyos, que de alguna forma siempre reflejaban un poco de desinterés. Sólo él sabía contradecirse a sí mismo sólo con mirar.

- Mi casero cambió la cerradura hace dos semanas, ¿cómo has...?
- Tu casero no cambió de cerrajero - respondió él -. Y soy más de ventanas. 
- Ah. ¿Por qué has venido? - al grano, directa, como le había enseñado su tío. ¿La delicadeza? Nunca más se supo. ¿La educación? Fue la primera en abandonar el barco.

Como Aiko. Él tenía pinta de saber abandonar barcos. Pero no en plan cutre, como lo hizo la educación de Eureka. No. Si Aiko tuviera que saltar por alguna borda, lo haría precedido por una frase demasiado buena como para ser verdad.

¿Sabéis qué sabía Eureka de Aiko?

Muy pocas cosas. Que vivía cerca, que le gustaba la música buena, que él mismo, él solito, sonaba tanto a canción de Patrick Park que echaba para atrás. (Quizá incluso lo era. Un canción. No Patrick Park, nadie puede ser Patrick Park, por favor). Le gustaban los datos curiosos, saber cosas que nadie más sabía. Los musicales, pero sólo si se reía con ellos. Estaba enganchada al universo, a las estrellas y todas esas cosas de las que la mayoría de los mortales sólo puede decir un "pero cómo brillan, qué bonitas son". Ahí tenías a Aiko, que sabía decirte mucho más sobre esas "cosas tan bonitas". Porque para él, "bonito" era casi un insulto. Aquello que había sobre su cabeza, a su alrededor, era simple, rotunda y absolutamente, extraordinario.

Así que si se tomaba su tiempo en contestar a una pregunta directa, no pasaba nada. Hasta los silencios de Aiko merecían la pena.

- En mi apartamento hacía frío. Menudo frío hacía, yatedigo, parecía que el viento estuviera cabreado o algo. Y Pólvora dice que se lo pongo todo manga por hombro, así que... Me he trasladado. Estratégicamente. Aquí.

Eureka se rió. 

- ¿Y bien? ¿Qué te apetece hacer?
- Pero mira qué pregunta más amplia, tú. Mmmm... Conquistar. 
- Qué te apetece hacer... que pueda hacerse en mi salón. 
- Oh - suspiró, estirándose en el sofá -. Pues... Superar el límite dChandrasekhar.
- No sé qué es eso, pero no se puede hacer aquí seguro - Eureka se levantó y empezó a revolver entre la pila de DVD's que había al lado de la televisión. Pólvora había intentado ordenarlos la última vez... Miró a Aiko por encima del hombro -. ¿Pólvora no viene? - preguntó.
Aiko negó. Con la cabeza y con el dedo índice. Eureka chasqueó la lengua.
- En fin... Eliges película - unos segundos de silencio, mientras su invitado no invitado meditaba -. Oye, la cosa esa, Kangaskrar o no sé qué... ¿No era un pokémon?

Eh... No, Eureka. No.


P.D: Yo también sé poner posdatas guays. Pero hoy, no. Digamos que con Aiko, Pólvora y Eureka molan el triple.

6 comentarios:

  1. Me ha recordado a un compañero en clase de biología, el otro día. Explicando no-sé-qué de los fósiles, y salta: Eh, profesor, ¿entonces aerodactyl existió?
    *Silencio pesado, mortal, absoluto. Ni una mosca. Ni las respiraciones tortuosas de primera hora de la mañana*.
    -Sí... aerodactyl... ese bicho que...
    -Eh, Eva. Que eso es un pokémon.


    PUES HA SIDO IGUAL. EN SERIO. Y yo debería estar en la cama y estoy riéndome.
    (Coincido. Aiko es una contradicción aún sin proponérselo.)

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  2. Con esto de Supernova me vaís a volver loca. Tú y la señorita del comentario que hay encima de este. Aunque he de admitir que me gusta. Demasiado. Me gusta demasiado.

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  3. Nadie puede ser Patrick Park. Ni siquiera Patrick Park.

    Estoy de acuerdo, lo que tenemos sobre la cabeza es demasiado bonito como para ser simplemente bonito. Me estoy empezando a obsesionar con esta historia... y ya sabemos lo que pasa cuando me obsesiono con algo (no, no me hagas escribirlo en voz alta, es demasiado terrible).

    Sólo que sepas que el final "Eh... No, Eureka. No." me mató.

    ¿Qué es eso de "yo también sé poner posdatas guays"? No lo entiendo, y yo no paro hasta entender algo, es una advertencia.

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  4. (Aquí la señorita Pólvora ha colocado en su blog una PD bonita en la última entrada, y como también es de Supernova y las hicimos a la vez, al ver que había puesto PD me dije, haciendo uso de toda mi madurez, "JOLÍN, YO TAMBIÉN QUIERO" y metí una xD)

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  5. Supernova me quiere picar. No, espera. Me ha picado con la curiosidad. Ahora lo que quieres es matarme. Habéis creado algo homicida.

    Te has ganado mi respeto absoluto (otra vez) al mencionar a Patrick Park. Y lo que me has hecho reír xD

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  6. Hola, si te gusta la novela romántica, te invito a pasar a mi blog porque estamos celebrando un sorteo de dos novelas románticas. Espero que te apuntes. Un besito. Buen miércoles.

    El rincón de los sueños perdidos

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