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martes, 4 de octubre de 2011

Robos, himnos, réquiems



Tenías que hacerlo. Tenías que salvarnos a todos. Tenías que arriesgarte el cuello en una guerra que alguien te pegó en la espalda a traición. No era tuya. Ni era mía. Nos sorprendió.



-Agacha la cabeza -me ordenaste, empujándome hacia abajo tras el montón de escombros.
-No. Yo también quiero ver los aviones...
-¡Agáchate, Bel!



Pero tú estabas preparado. Querías salvar un mundo que te había hecho de todo. Querías salvar algo que yo odiaba. Y es que apestaba, apestaba de verdad, como un nido de alcantarillas. No queríamos verlo, pero allí estaba. Yo lo olía. Y lo oía.



-Los casos especiales deben sentarse en el autobús negro -la mano del guardia me retorcía la muñeca.
-¡Suéltame! -forcejeé, respirando con dificultad. Te miré, desecha, intentando volver a sentarme a tu lado-. ¡Leo!
Intentaste alcanzarme. No te dejaron. Tampoco pusiste todo tu empeño en ello. Sabías que resistirse era una pérdida de tiempo.



Sus voces, llamándome "monstruo". Y me reía. ¿Te acuerdas de que me reía? Cómo no me iba a reír, si llorar me lo habían prohibido.



El león les rugió y se alejaron de mí, horrorizados. Sonreí. Por fin estaba a salvo. Me llevé una mano a las heridas causadas por los bordes afilados de las piedras (aunque también podían haber sido sus insultos). Estaba sangrando. La visión de mi propia sangre me enfureció.
-Haré que os descuartice -siseé, extendiendo una mano hacia mi fiera.
-¡Maldita...! -echaron a correr.
Sólo cuando los perdí de vista me dejé caer al suelo, agotada. El león se deshizo como niebla perezosa, después de dedicarme una mirada de sus penetrantes ojos negros. ¿Dónde estabas tú, Leo? ¿Por qué tenía que invocar a un sustituto para defenderme?



Es irónico que en ese mundo falso lo único verdadero que quede sea un ilusionista que se cree sus propias ilusiones.
"Monstruo". Ja.
Y tú... Al principio también lo eras. Luego te convertiste en un héroe. Salvaste a millones y traicionaste sólo a uno. Si lo miras así, no es un mal resultado, ¿verdad? Gana el bien común. Gana el equipo blanco, el caballo del bueno vuelve a correr más que el del malo.



-No te vayas -susurré.
Aún así, era una orden. Yo jamás me habría rebajado a rogarte algo. Quizá debí haberlo hecho... Te paraste en el marco de la puerta, con tu mochila de soldado al hombro y tu uniforme verde oscuro. Estabas guapo, novato.
-Volveré en un par de meses...
-No. Lo que no quiero es que les ayudes -me miraste, serio-. No lo hagas, Leo.
-Son mi gente.
Yo soy tu gente!
Te quedaste callado, bajaste la mirada. El silencio también es una respuesta a veces.
Saliste, y no intenté detenerte más.
No sabía que cumplirías tu promesa y volverías de los campos de minas convertido en un héroe. En uno de verdad. No sabía que te harían un desfile, no sabía que tu nombre estaría hasta en la sopa. No sabía que ibas a pasar de ser uno de ellos a ser suyo.
Si lo hubiera sabido, te lo hubiera pedido por favor.


Pero te hice desaparecer con un chasquido de dedos. Fuiste lo único que le robé a un mundo que odiaba. Debieron sentirse agradecidos de que sólo hiciera aquello... Te robé. Te robé, te robé, te robé. Y aún así, acabaste saliéndome caro.



Nos la merecemos.
Los villanos, los fraudes, los timadores, los ladrones, los fallos, nos la merecemos. Nos merecemos nuestra historia. Queremos himnos a los fracasados y réquiems para los Grandes Héroes.
Y los queremos ahora.

5 comentarios:

  1. Tan misteriosa como siempre :)
    Es un gusto poder leerte, aunque no me entere mucho de qué va la historia xd
    Besos!

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  2. Vayaa cada vez me sorprendes mas ¡Otra vez me encanta tu entrada! ;)

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  3. Pues espero que la cuentes tú. Su historia. La que merecen. Eso sí será una Gran Historia.

    "Te robé. Te robé, te robé, te robé. Y aún así, acabaste saliéndome caro."

    ¿Cómo te digo que me ha encantado sin decirte solo: me ha encantado?

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  4. Qué sensación de desesperación me ha dejado todo esto. Pero qué dulce, de una forma retorcida. Y ese último párrafo.

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  5. Los héroes siempre se lo llevan todo. La gloria, la muerte y la victoria. Para el resto sólo queda lo que hicieron y dejaron de hacer. Triste, muy triste el texto.

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