S i l a e s p a d a d e D a m o c l e s c a y e r a s o b r e m i c a b e z a ,
s e a b o l l a r í a .



martes, 21 de junio de 2011

Me ofendes en lo más profundo, Mustang

- Deja que conduza yo. En serio. Venga, no pasa nada... Dame las llaves...

Luchaba contra el desmesuradamente feliz Duma, que no dejaba de reírse, empeñado en caerse al suelo. Intentaba sujetarle, pero pesaba demasiado. Resoplando por el esfuerzo, intenté razonar con él.

- Me las vas a dar, ¿verdad?
- Ey, nena, estrellas - susurró Duma, echando la cabeza hacia atrás todo lo que pudo -. Vamos a tumbarnos en la hierba y...
- Asfalto. Esto es asfalto.
- Me encanta el olor a asfalto recién cortado - dijo, mirándome fijamente. Se echó a reír como un loco después de su ocurrente comentario.

Tropecé por su culpa, pero logré estabilizarme. No dejaba de maldecir por lo bajo, gruñendo. La bebida. El idiota de Duma. Las puñeteras llaves del puñetero coche... ¿Y si no me las daba? Lo mataba. En serio: yo lo mataba. Me había fijado ya en la extraña afición que tenía Duma con ponerse en peligro. Sus ojos me lo decían muchas veces. Necesitaba sentirse pendiendo de un hilo, al menos de vez en cuando... Y conducir de noche con más alcohol que sangre en las venas era, seguramente, de lo más tentador para él. 
Pero no iba a dejar que me matara a mí también.
"Eres guapo, Duma. Pero no tanto"
De repente, me agarró de la cintura, serio y solemne.

- Bailemos. Ahora quiero bailar - me cogió la mano, en posición.
- Acabáramos... - suspiré. Seguí arrastrándole hacia Lucy -. Tú no sabes bailar, idiota.
- Puedo aprender. Ahora... Joder, Mustang, nunca hacemos nada de lo que me gusta a mí. Eres peor que la bruja de mi tutora.

No pregunté. Tenía que haberle preguntado, pero no lo hice.

- Y yo que no tengo novia para que no me den el coñazo... Irónico - tosió -. ¿Adónde vamos ahora, perra?
- Conduzco yo. Cabrón - añadí. No llegaría el día en el que yo dejase un insulto sin responder.
-  Zorra. Es mi coche. No eres mi tutora, ni eres mi novia. Es mi coche.
- Ya. Pero estás borracho y te he robado las llaves del bolsillo, imbécil.

Se palpó la chaqueta con manos torpes. Me miró, desorientado, intentado enfocarme.

- ¡Pero serás hija de...! ¡Me caigo! - o las piernas le fallaron o dejó de esforzarse, pero el caso es que se dejó caer y tiró de mí hacia abajo -. ¡No me sueltes, Mustang! ¡No me sueltes!
- No, no te suelto. Ya te tengo... - intenté levantarlo, pero todo lo que él hizo fue agarrarse a mis hombros, de rodillas en el suelo. Se estaba ensuciando el traje, pero no podía importarle menos.

Me quedé enganchada en la desesperación de su miraba ebria. 

- Si me sueltas, me van a coger. Me van a matar. Malditos... Malditos. Y las estrellas... el asfalto...
- Nadie te va a matar, Duma - musité.
- Eso es lo que quieren que creamos. Pero en cuanto me sueltes, ¡bam! - abrió mucho los ojos -. Y no volverás a verme nunca, nunca, nunca jamás, porque estaré muerto y me comerán los gusanos a seis o siete metros bajo tierra...

Claudiqué. No discutir con un borracho quedó añadida a mi lista de reglas.
Me arrodillé a su lado y le obligué a tumbarse. Me tumbé yo también. La carretera olía a polvo y miramos las estrellas. Dejé que el pelo se me llenara de piedras y suciedad.

- Eh... Tú - susurró Duma, sin mirarme.
- ¿Qué?
- ¿Es que no confías en mí?
- En absoluto.

Oí un bufido indignado.

- Me ofendes. Me has ofendido en lo más profundo.

7 comentarios:

  1. Me gusta Mustang. Su nombre de coche. Que no deje ni un insulto sin responder. Sus pensamientos "Eres guapo, Duma. Pero no tanto". Todo lo que hace me parece genial.
    Y me gusta más Duma borracho que sobrio.


    Por una vez no ha habido nada que me haya hecho ser malpensada. xD

    Por fin me digno a comentar. So' fantasma de mí.

    Y si me disculpa, me tengo que ir. Debo volver a leer esta entrada.

    ResponderEliminar
  2. OH. (Y ese va a ser todo mi comentario, que lo sepas. Porque... porque... estos dos me vuelven loca. En serio. Loca de no saber que decir. Loca de que no sé ni hablar)

    ResponderEliminar
  3. Buenísimo. Me ha gustado lo actitud alcoholizada de Duma. Y, además, la seguridad en la actitud y pensamientos de Mustang, su certeza y su carácter fuerte. Escribes genial. Suerte~

    ResponderEliminar
  4. Mustang parece una chica de esas de donde las dan las toman, sin dejarse ningún insulto en el tintero. De las que dan guerra, vaya.
    Me gusta, sí, me gusta mucho.
    Bailemos, Duma.

    ResponderEliminar
  5. ¿Por qué mira las estrellas pudiendo mirar a Mustang? Bah.
    Te mereces que te ofenda, Duma. Que te devuelva los insultos y que te encierre en el maletero de la buena de Lucy.
    (Aunque has ido a toparte con una protagonista muy blanda. Me apuesto un corte de pelo contigo, W, a que no lo soltará. Y los matarán a los dos o sobrevivirán los dos. Vete tú a saber).

    ResponderEliminar
  6. Es la borrachera más encantadora que he leído en mucho tiempo. Con Duma se me pone la sonrisa tonta de niña. Y con Mustang, que, aunque protestando, terminó echada sobre el asfalto recién cortado a observar las estrellas.

    ResponderEliminar
  7. buenisimo me encanto tierno cautivador introvertido, perfecto

    Si puedes date una vuetla por mi blog, recien empiezo!
    http://juegosinceros.blogspot.com/

    ResponderEliminar