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domingo, 12 de febrero de 2012

Breve introducción a Samuel



Cuando conocí a Sam pensé que ya se  había vuelto loco. Ponte en mi lugar, ¿vale? Subí corriendo a la azotea y allí estaba él, quieto como una estatua, mirando hacia abajo. Lo primero que me dijo fue que hacía un día bonito. Esa era su idea de una broma: el mundo se caía a pedazos y él hablaba del tiempo. Estaba tan demacrado, tan pálido, que pensé que se había infectado y deliraba. De hecho, estuve a punto de dispararle. ¿Sabes por qué no lo hice?
Porque me di cuenta de que sonreía un poco. Como si le hiciese gracia el fin del mundo, la gente muerta en la calle, la sangre, el sol. Era cruel, ya lo creo. Entonces vi que llevaba una amapola en la mano. Como si fuera un héroe de cómic, mirando el holocausto desde un palco reservado, con el único recuerdo feliz que me quedaba fuertemente apretado entre los dedos. Seguramente la había cogido por la Atalaya cuando bajó hacia la ciudad, pero... Mi idea era muchísimo mejor, muchísimo más oscura. Siempre me han gustado los protagonistas que se echan a perder.
Pero con el tiempo he ido conociéndole mejor. Sé para qué puedes contar con él y para qué no. La clave para ser amigo suyo está en saber cuáles son sus limitaciones... Por ejemplo: si cayese al vacío se lanzaría detrás de mí para salvarme. Pero no puedo pedirle menos que eso. Literalmente. No haría nada que estuviera por debajo de arriesgar su vida por mí. Ni ayudarme con los víveres, ni darme consejos, ni animarme cuando lo necesito. Nada de eso, no.
Así que sí, Loreto: Sam es un cabrón. Pero no nació siéndolo y sospecho que lo es por necesidad. Tú deberías entenderlo. En realidad, todos deberíamos poder. Porque todos hemos perdido a mucha gente y sabemos lo mucho que duele. Pero no nos rendimos por eso. No dejamos de respirar por eso. Seguimos adelante y Sam... Él no es así. 
Mientras tú y yo nos esforzamos por sobrevivir, él se esfuerza por no querer a nadie lo suficiente como para lamentar su pérdida. Esa es su idea de supervivencia. Pero fracasa estrepitosamente. 
Ya me has oído antes: daría la vida por cualquiera de nosotros. Ni siquiera tendrías que pedírselo.
Puede hacer eso, pero no puede vivir a nuestro lado sin sentirse mal.

¿Es un cabrón? Peor.
Es un cobarde.

5 comentarios:

  1. Es un cobarde, puede que sí, pero es de los cobardes inteligentes. Si no quieres a nadie, tampoco pierdes a nadie de verdad, ¿no?

    (Aunque si fracasa, ya no tengo tan claro que sea muy listo.)

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  2. Creo que hay varios tipos de cobardía y de valentía, y muchos de ellos se pueden combinar.
    Seguro que todos esos amigos valientes y buenos no se jugarían la cara por ti. Aunque te ayudaran con las provisiones.

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  3. Me cae bien Sam. Me gusta su versión de "supervivencia". Pero sí, es un cobarde. Y el fin del mundo no necesita cobardes, sino supervivientes.

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  4. Es un cobarde más valiente que muchos valientes. No es capaz de quererte toda tu vida pero sí que daría su vida por salvarte.
    Dame mil cobardes como esos y salvaré el mundo.

    (Fracasa estrepitosamente, pero por eso me gusta. A mí me gustan los fracasos y los héroes fracasados.
    Soy así, me molan las causas perdidas.)

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  5. Eres mpresionante de verdad. Me encanta leerte!!
    Tengo el presentimiento de que dejará de serlo. Y creo que hasta será por Loreto. Dejará de ser un cobarde, lo sé :)

    ☮☮☮

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