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lunes, 16 de abril de 2012

Irrelevante como una mosca

Rhys y Noa se conocían desde hacía tanto tiempo que ninguno de los dos era capaz de decir con exactitud desde hacía cuánto.

La impresión que dejaba Rhys en los demás era vaga, débil pese a su extraño aspecto. Quizá por eso Noa era incapaz de recordar cuándo lo vio por primera vez. Con el tiempo, Rhys se convirtió, junto con su abrigo raído y su pelo azul, en un elemento más del paisaje que la rodeaba. A veces pasaba días enteros sin verle, en otras ocasiones captaba destellos azules por el rabillo del ojo varias veces al día. Nunca hablaron mucho. Una vez a Noa se le cayó una moneda por la calle y Rhys la recogió y se la devolvió, apenas mirándola. Masculló algo parecido a un "aquí tienes" y se marchó sin más. Noa miró la moneda, extrañada. Pensó que cualquier otro vagabundo se la hubiera quedado en lugar de devolverla.

Porque estaba claro que Rhys era un vagabundo. Su ropa estaba sucia y raída y tenía ese aire especial de no saber muy bien adónde iba, como si cualquier sitio le valiera. Noa le había visto sentado frente a escaparates, subido a tapias, trepando por árboles, paseando con lentitud exasperante por las aceras, pero nunca entrando en ninguna casa.

¿Y por qué tenía el pelo azul? Noa creía que ése color en particular se llamaba azul cobalto, pero no podía estar segura porque sabía muy poco de colores. Tampoco sabía mucho de Rhys y, en realidad, no quería saber más. No sentía en absoluto curiosidad por aquél extraño tan curioso. En aquélla época en la que la presencia del vagabundo era tan irrelevante como la de una mosca, Noa ni siquiera sabía que se llamaba Rhys.

No obstante, él lo sabía todo de ella. Noa era su trabajo. Era asunto suyo. Más o menos.

¿Y Rhys? ¿Qué era en realidad Rhys? Supongo que era el más famoso de los don nadies.  La sombra de una gran persona. Los esbozos de un magnífico plan que estaba llamado a ser. En pocas palabras, Rhys era un mago callejero que ya no sabía hacer magia.


4 comentarios:

  1. Tiene que volver a hacer magia por las buenas o por las malas, es una orden ;-)
    (Meencanta)

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  2. Un último párrafo perfecto. Un todo-lo-demás impresionante. Unas ganas enormes de gritarle a Noa que, realmente, necesita conocer a Rhys.
    Te mereces (al menos) una reverencia

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  3. ¿De verdad que no tiene curiosidad? No me lo explico.

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  4. No pasa nada porque ella no tenga curiosidad, ya la tengo yo por las dos. :)

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