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lunes, 23 de abril de 2012

No quería

Mustang tenía las manos heladas, como si estuvieran hechas de nieve. Acunó la cabeza de Duma en su regazo, intentando no tocarle con su fría piel. Pensó que no sería agradable. Pensó que él se quejaría, así que tuvo mucho cuidado e incluso contuvo las lágrimas para no llorarle encima.
No había llorado desde que Sacha murió pero, vaya, las muertes sacaban su parte más sentimental. Quería llorar. Sentí que tenía que hacerlo, pero después de un rato tragándose el llanto llegó a creer que no podría. Había secado sus lágrimas a base de fuerza de voluntad. No quedaba ninguna.
No quedaba nada. 
Dallas se había marchado. Ya no necesitaban a Duma, ya no querían a Mustang. La luz parecía haberse ido con él, como si siguiera sus órdenes, como si fuera su mascota. Afuera seguía lloviendo. Las nubes derramaban las lágrimas que Mustang se resistía a soltar.
Si caía la primera, entonces tendría que admitir que todo estaba pasando de verdad. Y no quería. Dios, no quería. No podía.
-Eh, muñeca... ¿No vas a... llorar...?
La voz de Duma estaba tan rota como él.
-Te juré que nunca me verías llorar -susurró Mustang.
-Bueno... Creo que lo valgo -una media sonrisa resquebrajada, una tos temblorosa-. Oye...
-No hables, Duma.
Él la miró con una expresión que navegaba entre tristeza y diversión.
-No me he callado en toda mi vida... ¿Y quieres que me calle mientras me muero? 
-No te mueres. Es sólo una herida -Mustang colocó la mano en su pecho, sobre el jersey rojo roto-. Puedes curarte. Eres un héroe, ¿recuerdas? Has salido de situaciones peores. Saldrás de situaciones peores.
-Creo que hay... una cosa... que ningún héroe ha hecho antes, Mustang.
Ella sintió que no quería preguntar. Supo que era una oveja, que Duma la estaba guiando a través de la conversación y que no quería saber lo que él iba a decir después. No quería. Dios, no quería.
-¿El qué, Duma?
-Morir por la chica. 
Mustang se mordió el labio, intentando que el dolor le despejara la mente. Sólo consiguió un poco de sangre.
-La harás llorar.
-Me lo he ganado a pulso -intentó sonreír, pero un latigazo de dolor le sacudió, crispándole la cara. 
Mustang negó con la cabeza. Una vez, dos veces, tres veces. 
-No me hagas esto, Duma. 
-Encima voy a tener yo la culpa...
-No es momento de hacerte el gracioso.
-¿Y de qué... es momento?
Mustang cogió aire. "Dilo, dilo, dilo", gritaban todas las voces de su cabeza. Consecuencias cósmicas, el fin del mundo. Ochenta veces el número trece. Como un millón de espejos rotos. Catástrofes a mansalva...
-Pídeme que te salve. Sabes... Sabes que puedo hacerlo -le sostuvo la mirada con intensidad-. Por favor. Por favor, pídeme que te salve.
Durante un segundo, Duma pareció estar a punto de decir que sí. Vio algo en los ojos fieros y serios de Mustang que le hizo pensar que merecía la pena. Pareció estar a medio paso de decir: "¿Y por qué no? Sálvame, nena. Lo estás deseando. ¿Quién soy yo para oponerme, con el escote que me traes hoy? Dale, guapa". 
Pero el segundo pasó y la sonrisa partida de Duma volvió a salir al escenario.
-¿Y deberte una? Jamás.
-¿Morirías por orgullo? ¿O por salvar un mundo que te ha matado?
-No te pongas celosa. Ahora mismo me estoy muriendo por ti.
-Te he dicho que no es el momento de hacerte el gracioso.
-Ahora o nunca.
-Cállate.
-Seré una tumba.
-Duma... 


Si te salvo, estarás atado a mí. Morirás si yo muero. Moriré si te matan. Será peor que agarrarse a un clavo ardiendo, Duma, porque... Porque serás mi mitad. No va a gustarte. No será nada romántico. Sentirás cada pinchazo de dolor, cada golpe, cada lágrima. Sufrirás cada decepción. Pelearás cada batalla aunque no estés combatiendo. 
Pero me tendrás. Pase lo que pase, hagas lo que hagas. Me tendrás y lloraré tus penas porque también serán mías. Sangraré por tus heridas y gritaré tu agonía. 
Deja que te salve, Duma. Pídemelo. Tienes que pedírmelo. No te mueras. No me dejes sola. Pídemelo.
























Nos vemos, muñeca. 
Cuida de Lucy.

6 comentarios:

  1. No estás subiendo toda la historia de Duma y Mustang, ¿no? Porque si no, estoy algo perdida :S

    En fin, la historia es la historia, y la historia pide que salve a Duma, que sea su mitad, que se odien siempre. (Desgarrador y bonito como siempre n____n)

    Un saludo,
    Zagh

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  2. Quiero llorar, por mí, por ellos, por todo el mundo en general. Llorar, porque me parece terriblemente precioso. Y más allá de ello ¡joder, como escribes! (una sintaxis maravillosamente perfecta)
    No sigas por este camino, o competirás con mi escritora blogger favorita ¬¬''

    Besos de sapo

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  3. Por algún motivo macabro y cruel me encanta demasiado leer momentos pre-muerte de algún personaje. Sobre todo si están así contados y sobre todo si los dos personajes dan tan juego.
    Aun así, no creo que Duma muera. Me niego a pensarlo, porque le hace falta a Mustang que siga vivo.

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  4. Ya vale, ¿no? Ya vale de enamorarme con cada historia, con cada maldita palabra. Yo así no puedo vivir. Me voy a morir, como Duma, pero yo lo voy a hacer por tus historias.

    (Mira que cosas más bonitas te digo, muñeca.)

    ¿Morirías por orgullo? ¿O por salvar un mundo que te ha matado?
    -No te pongas celosa. Ahora mismo me estoy muriendo por ti.


    Tocada y hundida.

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  5. -Ahora o nunca.
    -Cállate.
    -Seré una tumba.

    (Lo mataría. Te juro que lo mataría si no se estuviera muriendo y si no me estuviera muriendo yo con él)

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  6. Acabo de llegar y me he puesto como loca a leer las entradas sobre estos dos, y no, ni se te ocurra matarlo. ¡Qué ya les he cogido cariño!

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