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martes, 29 de mayo de 2012

No quemas nada, Llamarada

Cuando abrí los ojos, mareada, había un ángel en miniatura tocándome la mejilla con la punta de los dedos. Estuve a punto de volver a dormirme, pero entonces ella me miró; sus ojos azules sonrieron.
-Buenos días.
-...Hola -musité. Mi voz raspaba.
La niña desapareció durante un segundo y volvió con un taburete. Se subió a él con esfuerzo y volvió a mirarme. Parpadeaba. Sonrió y me acarició el pelo. Yo cerré los ojos un segundo. Me gustaba. ¿Hacía cuánto que nadie me acariciaba? Ni siquiera los productos de mi imaginación se atrevían a hacerlo.
-Me llamo Hazy -se presentó con su vocecilla suave.
-Yo soy... -un momento de duda. Luego, arranca la sinceridad-. No lo sé.
-No pasa nada -dijo ella.
Continuó acariciándome el pelo corto. No hablamos más en un rato.
Me di cuenta, poco a poco, de dónde estaba. En Nivel Inferior... En la enfermería. "Hogar, dulce hogar", pensé con un poco de amargura. Tenía la sensación de estar desnuda debajo de la sábana que me cubría. Habían vendado con cuidado la herida de mi brazo. Ya no me dolía tanto. Sentía el cuerpo entumecido y entre algodones, aunque la camilla era más dura que otra cosa. Quizá la comodidad venía de lo blanca que era la habitación.
Me había pasado meses en una celda más oscura que yo.
Y ya era decir.
-¿Dónde están todos? -pregunté, con un hilo de voz que más bien fue un alambre de espinos.
-Intentando calmar al Capitán -respondió, concentrada en su importantísima tarea-. Mi hermano ha dicho que estaba a punto de volverse oveja.
Fruncí un poco el ceño.
-¿Volverse...? -ah, no-. ¿Estar como una cabra?
-Sí, eso -asintió, sonriente. Se quedó unos cinco segundos callada-. Me encanta tu pelo...
-El tuyo también es muy bonito -susurré.
Lo era. Rubio oscuro. ¿Ceniza? Nunca supe muy bien cuál era ese color. El de Hazy parecía miel.
Volvió a reírse. Cuando sonreía, lo hacía con todo el cuerpo. Como... Como Logan. Sólo que él casi siempre estaba serio.
-No quemas nada, Llamarada -sentenció.
Es que me han apagado a golpes, quise decir.
Pero sonreí. Y despacio, el sueño volvió a arrastrarme con sus brazos de niebla y frío.


Le oí antes de verle. El corazón se me contrajo en el pecho. Lo sentí del tamaño de un guisante... Un pequeño guisante perdido entre mil colchones de dudas y remordimientos. No me atrevía a abrir los ojos así que me quedé allí, quieta, fingiendo estar dormida mientras a mi lado el tipo más duro del mundo lloraba con la cabeza enterrada en las manos y los codos apoyados en mi cama.
"¿Sabes por qué falló tu brillante plan, Abby? Sí, sí que lo sabes. El motivo tiene nombre y la mala costumbre de sacar lo mejor que hay en ti. ¿Pista? Empieza por L".
Intenté acallar la voz de Hécate. No quería oírlo, me conformaba con saberlo y no pensar en ello. Pero por mucho que me pesara... Era cierto. Mi plan había fallado por culpa de Logan Wildman. Porque él me cogió de la mano y me arrastró fuera de Fortaleza cuando quise quedarme. Porque él quiso protegerme. Porque yo no quería morir... Así que le dejé.
Y ahora iba a dejar que pensara que no le recordaba. Iba a dejar que creyera que seguía dormida mientras él lloraba. Cuántas cosas hacía Logan sólo cuando creía que yo no le estaba mirando...
-Lo siento -susurró, un murmullo roto por sollozos avergonzados-. Lo siento... Creí que te habíamos perdido y lo abandoné todo. Les abandoné a todos, Abby. A mi madre, a Blue... Incluso al imbécil de Elliot. Ni siquiera me quedé para enterrar a Markkus -respiró hondo. Intentaba calmarse-. Yo sólo quería venganza. De la que quema. De la que destruye todo. Quería vengarte... Y vengarme de ti.
Apreté el puño bajo la sábana.
-Era fácil. Lo de odiarte porque estabas muerta, lo de ir contra Leonardo porque estabas muerta, lo de ser un cabrón porque estabas muerta. Pero ahora estás aquí. Sin recordarme. La Número Nueve... Maldita sea -dejó escapar una risa resquebrajada-. Era más fácil antes.

4 comentarios:

  1. Ignoro si es una historia larga, si la Musa te concedió sus fabulosos dones o si esto se queda hasta aquí, y yo tendré que rezarle a los dioses de cada religión para que escribas más. Pero lo cierto es que me ha encantado, Eureka.

    Besos de neón, y espero seguir leyéndote ;)

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  2. Guau, espero que no nos dejes así y nos traigas algo más de esta historia. Me has dejado enganchada desde el principio.

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  3. La madre que... O me he fumado algo que no recuerdo, o a mi esto ya me había partido el corazón refrito antes. Como echaba de menos leerte, no vuelvas a desaparecer porque me haces jurar mas todavía como un bucanero. Me vuelvo oveja cuando este blog no tiene acción.

    (Esa frase. Oh. Dios. Mío.)

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  4. Pues qué capulla la niña, oiga. Eso duele.

    Como duele oír llorar a Logan. Joder, Logan. Joder.

    (Antes de perder del todo la coherencia, quiero hacer +10000000000000 al comentario de Zazs)

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