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miércoles, 13 de junio de 2012

Yo no era aire







No cayó sin más. Primero se tambaleó, como si no encontrara el suelo que hacía un segundo estaba bajo sus pies. Se llevó una temblorosa mano a la cabeza pero no llegó a rozar su propia piel. Y entonces, casi a cámara lenta, lo vi caer. Con elegancia infinita. Como un ángel que es arrojado de una patada contra el asfalto.


Cuando llegué a su lado ya se había formado un grupo de curiosos a su alrededor. Le preguntaban a gritos si estaba bien, como si no pudieran ver el "No" escrito en sus desesperados ojos. Les aparté a empujones y me arrodillé junto a él, agarrándole la cara con las manos, forzándole a mirarme. No quería hacerlo. Estaba asustado, no podía respirar y no podía dejar de intentarlo, ni siquiera por un segundo. No tenía tiempo para mí porque yo no era aire.


-Eh -mi voz era suave, pero la forcé a ser todavía más reconfortante, más queda, como el susurro de la tela sobre la piel desnuda-. Mírame. No me conoces. No soy nadie, pero mírame.


Conseguí que sus ojos se desviaran hacia mí. Leí el terror en ellos, todos los "no puedo respirar" y "no quiero morir" que no tenía fuerzas para decir. Le acaricié la mejilla, asintiendo. Te entiendo, quise decirle. Yo también sé lo que es quedarse sin aire.


-Deja de intentarlo -susurré. Él sacudió la cabeza e intentó alejarse de mí de nuevo, pero le sujeté con fuerza-. Tranquilo. Mírame. Mírame a los ojos, Zanno -obedeció, desconcertado al oír su nombre-. Eso es... Ahora quiero que dejes de respirar. Te estás haciendo daño. Deja de respirar durante un momento y luego empieza de nuevo, despacio. Lo haremos juntos. Ahora. Deja de respirar.


Me sostuvo la mirada mientras contenía el aliento que no tenía. Conté hasta cinco despacio, moviendo sólo los labios. Una ráfaga de aire chocó contra nosotros, despeinándome el pelo y haciendo que la chaqueta de Zanno ondeara, como si quisiera escapar de él. Esbocé una sonrisa y apoyé mi frente contra la suya.


-Ahora. Respira.


Cogió aire. Una bocanada enorme, llena de vida, le inundó los pulmones. Después lo soltó con la misma brusquedad y volvió a tragar una vez más. La gente a nuestro alrededor comenzó a dispersarse, casi decepcionados porque ese día no iban a tener drama.


No les di importancia. Yo cerré los ojos, escuchándole. 


La respiración de Zanno era el sonido más grandioso que había oído en mucho tiempo. Aire dentro, aire fuera. Y vida, vida por todas partes... Zanno estaba vivo gracias a mí, así que de una forma egoísta y completamente errónea, me permití pensar que su respiración me pertenecía en parte. Las subidas y bajadas de su pecho eran mías. 


Aquél día, mientras estaba en el suelo con Zanno, no pensé en la cosa tan terrible que había hecho. No pensé que había salvado a alguien sin tener permiso, que había utilizado mi don en público, que le había robado una muerte a las sombras. Aquél día no pensé, pero más adelante, siendo consciente del pecado cometido, pensaría que volvería hacerlo, una y otra vez, de la misma manera. 


A partir de ese momento, fui más peligrosa que nunca. No sólo era alguien con increíble poder y una conciencia moral sorda y muda. Ahora era alguien poderoso, inestable, y además estaba obsesionada con la respiración de un imbécil que creía en cosas tan pasadas de moda como la lealtad, la honestidad o no decir palabrotas delante de los niños pequeños.

4 comentarios:

  1. Me gustan las cosas pasadas de moda y me gusta lo poco uqe he conseguido adivinar entre líneas de la ambientación. Y me gusta cómo lo has descrito todo, porque he hecho caso hasta yo con lo del respira ahora sí hora no xD

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  2. me encanta como escribes Eureka, simplemente increíble, sigue así, me he enamorado de todo el fragmento y el final de éste es épico

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  3. "me permití pensar que su respiración me pertenecía en parte. Las subidas y bajadas de sus pechos eran mías."

    Es como un hechizo, te atrapa y no te suelta ni siquiera cuando ya has terminado de leerlo y vuelves a leerlo otra vez. No sé cómo lo haces, y no quiero saberlo, creo que no estaría preparada.

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  4. Hey, que yo también creo en no decir palabrotas delante de niños pequeños.. Aún así, esta protagonista me encanta.

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